2020, year of the bastard.
- El Bebé Mazorca

- 19 feb 2021
- 4 Min. de lectura
Transmetropolitan.
Novela gráfica.
Vertigo Comics, diez volúmenes, compilación de 60 entregas.

“¿Disfrutan esto? ¿Les gusta cómo describo la mierda repugnante que le sucede a una gente a la que probablemente ignoraron en la calle la semana pasada? Bien. Se lo ganaron. Con su silencio. Verán, así es como funciona; el Centro Cívico y los policías hacen lo que quieran, y ustedes se quedan quietos.” Transmetropolitan Vol. 1, "Back on the Street".
2020 fue un año de mierda para muchos. El mundo se acabó y enseguida volvió a empezar otro, un tanto distinto, de encierros. Esta angustia pandémica y post-apocalíptica me ha generado un interés cada vez mayor por los temas cyberpunk en todas sus presentaciones, y hoy les vengo a hablar de la que se ha convertido en una de mis novelas gráficas preferidas. 2020 fue un año de mierda para muchos y 2021 es el mejor año para leer Transmetropolitan.
Elecciones en Estados Unidos, la invasión al Capitolio, los manejos mundiales para el acceso a las vacunas, la virtualidad generalizada causada por la pandemia, cumpleaños por Zoom, reuniones por Meet, clases en Classroom, Blackboard o Moodle: ¡estamos viviendo una puta distopía Cyberpunk! Así que es especialmente revelador darnos cuenta de que todos estos problemas que estamos enfrentando ya han sido previstos por autores que se arriesgan a utilizar su ficción como crítica social. Transmetropolitan es un cómic satírico, político, absolutamente ácido. Es el producto de la rabia y la impotencia ante las injusticias de un mundo que ha evolucionado más allá de toda realidad.
Publicado originalmente en 60 revistillas que salieron desde 1997 a 2002, este cómic ha sido compilado en distintas colecciones y ediciones de lujo. Yo logré conseguir los primeros cinco volúmenes que publicó Vertigo en 2010, y que incluyen del número 1 al 30. Los otros tuve que leerlos en formato digital ya que esta edición ahora es escasa y conseguir el resto de volúmenes en Colombia es una tarea difícil y costosa. Escrito por Warren Ellis e ilustrado por Darrick Robertson, Transmetropolitan nos muestra las peripecias de Spider Jerusalem, un periodista que detesta su fama, que dejó la Ciudad para vivir en la montaña pero que, al verse amarrado por un contrato editorial, debe salir de su retiro para enfrentarse una vez más al caos de su presente: el futuro.
La Ciudad (como nombre propio, con mayúscula) es una caricatura de cualquier metrópoli y de sus habitantes bombardeados de información, de publicidad, de sexo vendido y regalado. Abundan las novedades para cambiar el cuerpo, la relación con la mente, hay quienes optan por transferir sus conciencias a cuerpos animales, otros que prefieren renunciar a su corporalidad para convertirse en una nube de nano-robots que puede modificar la materia a nivel molecular para crear objetos “de la nada”, otros que se someten a cambios genéticos para cambiar de especie y convertirse en alienígenas. Todos son elementos de ciencia ficción que sirven como vehículo (mas no como excusa) para el comentario social, además de ser muy atractivos visualmente gracias al estilo detallado y descarnado de Robertson y al increíble trabajo de los diversos coloristas que contribuyeron a lo largo de la serie. En cada trazo de Transmetropolitan se siente la crudeza de esa realidad, se puede ver la suciedad en la que está sumida la Ciudad. Muy pronto se entiende, además, que es así porque hay quienes se han empeñado en mantenerla sumida en esa podredumbre.
Spider Jerusalem es un tipo que se podría considerar desagradable a simple vista. Sus maldiciones, su odio por la ciudad y sus habitantes, su consumo de múltiples y abundantes sustancias psicoactivas y su extraña afición por los “disruptores de intestinos” podrían confundirse con misantropía. Pero no es así, Spider Jerusalem no odia al mundo por odiarlo. Spider Jerusalem odia el mundo en el que lo han obligado a vivir y lucha por cambiarlo con el arma más importante: la verdad. La verdad a toda costa. La verdad sin importar qué. La verdad desnuda frente a un público con los ojos abiertos con pinzas. Y quien oculte la verdad merece un poco menos que la muerte, porque esa sería una salida muy fácil.
Los métodos periodísticos de Spider Jerusalem son poco ortodoxos y, por eso mismo, propicios para esa popularidad que tanto odia. Jerusalem increpa a los políticos, a la policía y a sus secuaces en público, sin tapujos, no teme difuminar las fronteras de la ley para conseguir “la historia” y publicar su columna en The Word, la agencia de noticias para la que trabaja. Eso suele causarle problemas, no solo con las autoridades, sino con quienes lo rodean. Las relaciones personales de este periodista son tan turbulentas como la Ciudad en la que vive, y no podría ser de otra forma cuando él está dispuesto a renunciar a su propia integridad física para sacar a la luz esa verdad que tanto desea.
Transmetropolitan es un supositorio, una patada en el culo para revolvernos la mierda y hacernos ver que todo se está yendo al carajo a nuestro alrededor a pesar de lo que digan las redes sociales, los reinados, los modelos, los influencers y las noticias. Transmetropolitan es un grito en la cara, con aliento a nicotina y a tres días sin dormir, con pedazos de comida y mucha rabia entre los dientes, un llamado descarnado a cambiar lo que nos han hecho vivir.

«Estas son las nuevas calles de esta ciudad, donde la nueva escoria intenta vivir. Ustedes y yo. Y aquí en estas calles están las cosas que queremos: sexo y nacimiento, votos y rasgos, dinero y culpa, televisión y ositos de felpa.
Pero lo único que realmente tenemos es al otro.
Ustedes decidan lo que eso significa.
—Spider Jerusalem
“Odio este lugar”.
The Word.»




Comentarios